La Federación de Fútbol de la República Islámica de Irán (FFIRI) anunció este martes que la FIFA revocó la asignación de entradas destinada a sus aficionados para los tres partidos de la fase de grupos del Mundial 2026. La medida afecta directamente el derecho regulado por el organismo internacional, el cual otorga a cada una de las 48 federaciones participantes el 8% del aforo de los estadios para su libre distribución entre los hinchas.

A través de un comunicado difundido por los medios estatales semioficiales, las autoridades del fútbol iraní calificaron la decisión como una "acción contraria al espíritu de las competiciones internacionales" y señalaron que "plantea serias dudas sobre la injerencia de consideraciones ajenas al deporte y de carácter político". La quita de los boletos perjudica a miles de fanáticos que ya habían realizado los preparativos logísticos y económicos para asistir a los encuentros.

La situación profundiza la tensión existente entre Irán, la FIFA y Estados Unidos, coanfitrión del torneo. Cabe recordar que el gobierno estadounidense lideró ataques militares contra territorio iraní el pasado 28 de febrero, desatando un conflicto internacional que alteró por completo la planificación de la selección asiática. Debido a la incertidumbre por los visados y por razones de seguridad, el plantel debió mudar su concentración desde Tucson, Arizona, hacia la ciudad fronteriza mexicana de Tijuana.

Aunque el Departamento de Estado norteamericano emitió la semana pasada las visas para la totalidad de los futbolistas, la restricción se mantuvo estricta para el resto de la comitiva. A varios funcionarios de la federación y miembros del cuerpo técnico se les denegó el ingreso a suelo estadounidense, un escenario de exclusión que también afectó a un árbitro designado por la FIFA de origen somalí, a quien se le impidió la entrada en Miami el último fin de semana.

La prohibición de viajar impuesta por la administración estadounidense a los residentes de Irán ya hacía poco probable la llegada de hinchas desde el país persa. Sin embargo, no se ha precisado el impacto de esta revocación sobre las localidades adquiridas por la diáspora iraní que reside en el extranjero y en el propio territorio norteamericano desde que se realizó el sorteo en diciembre.

La medida contradice la postura histórica expresada por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien en 2017 aseguró que cualquier equipo clasificado, junto con sus directivos y aficionados, debía tener garantizado el acceso al país organizador para asegurar la validez del torneo. Hasta el momento, el ente regulador del fútbol mundial no emitió comentarios oficiales tras el anuncio de la federación de Irán, cuyo debut está programado para este 15 de junio ante Nueva Zelanda en el estadio de los Los Angeles Rams, en Inglewood, para luego medirse contra Bélgica en la misma sede y cerrar ante Egipto en Seattle.